La nueva Movilidad al Trabajo ¿Economía o Responsabilidad?

La nueva Movilidad al Trabajo ¿Economía o Responsabilidad?

 

Las consecuencias de este parón, en un mundo globalizado, están siendo de dimensiones históricas y todavía no se vislumbra un horizonte claro de cuando volveremos a lo que venimos llamando la normalidad. Tendremos que esperar, y confiar, en que pronto la ciencia encuentre una vacuna para acabar, o prepararnos, con esta pesadilla. 

Sin embargo, lo que sí sabemos es que en estos momentos ya se está planificando la vuelta al trabajo, de forma gradual, de gran parte de nosotros. Y es cierto que todavía quedan muchas incógnitas por resolver, que las grandes empresas están planificando las distintas fases para la plena reincorporación de sus trabajadores, al igual que las PYMES, y todavía no hay una información clara y detallada de cómo será este anhelado retorno. Sí sabemos que, al menos en la primera etapa, la movilidad al trabajo, como la veníamos conociendo, puede sufrir cambios de gran magnitud debido al miedo latente, en muchos, a la proximidad física que los medios de transporte públicos, por su masificación en horas punta, obligan.

Lo que no podemos olvidar es que existen, o deberían existir, obligaciones de todos, y de nuestros gobernantes los primeros, por ser responsables y mantener unos principios a los que no deberíamos renunciar por múltiples y variadas razones. Todos sabemos que existe otra gran amenaza para la humanidad, la crisis climática que está cambiando nuestro planeta y pone en peligro la sostenibilidad futura y presente. No obviemos el hecho de que cada año, millones de personas en el mundo mueren como consecuencia de algo tan familiar para todos como la polución. Y el transporte es uno de los principales emisores de gases contaminantes a nivel mundial y por supuesto uno de los principales factores de contaminación en las grandes urbes.

Ese miedo latente al contagio no puede convertir al coche como la solución ideal para ir y volver al trabajo. Es cierto que es un lugar “seguro” por decirlo de alguna manera, pero no puede ser la solución por múltiples motivos. Vamos a enumerar algunos de ello para a continuación desarrollarlos:

  • Imposibilidad física
  • Imposibilidad económica
  • Imposibilidad sanitaria

Imposibilidad física

De todos es sabido que el coche particular es el medio de transporte menos eficiente en términos de espacio – ocupación – utilización. ¿Por qué?. Muy sencillo, en nuestro país se producen unos 43 millones de desplazamientos diarios al y del trabajo (1). En Barcelona y Madrid, las dos ciudades de España con más congestión de tráfico, la utilización del coche particular para los desplazamientos al y del trabajo alcanzan cifras del entorno del 53%, el transporte público llega al 30% y el resto se lo reparten las bicicletas, caminar y otros medios de transporte. Teniendo en cuenta que tanto Barcelona como Madrid sufren una gran congestión, en ambas ciudades se pierden más de 100 horas anuales por persona, y que la superficie pública dedicada al coche alcanza casi el 60% del territorio, imaginémonos lo que sería si el transporte público perdiera un 30% de usuarios diarios que se pasaran al coche particular. Recordemos que para transportar a 50,000 personas en una hora, se necesita el equivalente a 9 metros de ancho para el Metro/Cercanías, 35 metros de ancho para el Autobús, y la friolera de 175 metros de ancho para el coche. Eso sin olvidar que cualquier medio de transporte, a excepción del que realizamos a pie, requiere espacio de almacenamiento. A modo de ejemplo, un coche ocupa el espacio de 5 Motocicletas y de 10 Bicicletas. El resultado de un incremento, incluso por un período parcial de tiempo, significativo en el uso del coche particular para los desplazamientos in itinere sería que la congestión y la necesidad de espacio para aparcamiento sería descomunal.

Imposibilidad Económica

Tampoco podemos olvidar que uno de los efectos más perversos del Covid-19, dejando aparte la tragedia de las pérdidas de vidas y el impacto en la salud de millares de personas, está siendo la masiva pérdida de empleo y el impacto que tiene y tendrá en la economía. El coche particular es uno de los medios de transporte más caros que existen y no parece lógico pensar que este sea el mejor momento para que, en el contexto actual, la gente se vaya a lanzar a comprar coche cuando su mayor preocupación seguramente está centrada en conservar su trabajo, si lo tiene, o en encontrar un empleo si lo ha perdido.

Imposibilidad Sanitaria

Como decíamos al inicio de este artículo, el transporte es uno de los principales causantes del cambio climático y de la polución que asola a muchas de nuestras ciudades. Ello, por supuesto, tiene un impacto directo en nuestra salud. Recientes estudios, todavía preliminares, muestran una relación entre la calidad del aire y la incidencia del Covid-19, pero aunque no estuvieran relacionados, no podemos obviar que cada año en España se producen casi 50,000 muertes (2) prematuras por efectos de la polución del aire, que más de 15 millones de españoles respiran una aire insalubre de acuerdo a las recomendaciones de la UE y que hasta 7,5 millones de personas soportan una contaminación acústica de más de 55dB (3). Y todo esto sin entrar a considerar los accidentes laborales, de los cuales el 37% se producen en los desplazamientos in itinere y con un coste medio de dos mil millones de euros anuales. Por ello no parece razonable, desde un punto de vista de salubridad potenciar el uso del coche particular para nuestros desplazamientos al y del trabajo.

Desde Planet-A abogamos por escoger el camino de la Responsabilidad, por potenciar aquello que nos ayudará a superar el Covid-19 pero también la emergencia climática y su impacto en nuestras vidas y, muy importante, en las generaciones venideras. Creemos que es compatible ser responsable y no desviarnos del camino iniciado hace ya tiempo, y que ya vamos con retraso. Con la emergencia sanitaria y la emergencia económica en la que nos encontramos, entendemos que se deben potenciar las siguientes medidas que nos permitan recuperar la confianza y apostar por la sostenibilidad en lugar de por la inmediatez:

  • Promover la jornada de 4 días laborables mientras dure la emergencia sanitaria
  • Promover el escalonamiento de los horarios de entrada y salida al trabajo
  • Promover el teletrabajo para reducir la necesidad del desplazamiento in itinere
  • Facilitar el equipo de protección adecuado para los desplazamientos in itinere y en misión (mascarillas – guantes – geles desinfectantes – otros)
  • Promover la formación adecuada al personal sobre el uso de mascarillas, guantes, higienización de material de oficina, equipo informático, mesas, teléfonos, etc.
  • Promover la formación adecuada al personal sobre las medidas de higiene personal, lavado de manos frecuente, distancias de seguridad, etc., que reduzcan el riesgo de contagio
  • Garantizar una mayor frecuencia de transporte público durante las horas punta, incluso reduciendo la oferta en horas valle
  • Garantizar una desinfección de trenes – metros – autobuses de forma dinámica durante el día y no sólo al final de la jornada
  • Garantizar el cumplimiento de los protocolos de desinfección de todos los medios de transporte compartido existentes (car sharing – moto sharing – bike sharing – etc.)
  • Incentivar el uso de caminar y la bicicleta para los desplazamientos in itinere

(1 )Fuente IDAE

(2) Fuente European Heart Journal 2019

(3) Fuente IDAE